El 13 de Enero de 2024, se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en la República de China (Taiwán), en las cuales Lai Ching-te, del Partido Progresista Democrático (PPD), resultó ganador con un 40% de los votos. La toma de posición al cargo se produjo una semana después en un contexto de crisis, tensión y división entre la presidencia y la principal formación de la oposición, el Kuomintang (KMT), que presionaba por aprobar un controvertido paquete legislativo que finalmente ha conseguido que entre en vigor.
La situación política se agrava aún más teniendo en cuenta que, pese a la victoria de Lai Ching-te, el PPD perdió la mayoría en el Yuan Legislativo por un solo escaño. Esto ha llevado a que el KMT, con el apoyo del pequeño Partido Popular de Taiwán (TPP), tome el control del Parlamento.El controvertido paquete incluye una serie de reformas que fortalecerían significativamente las facultades del legislativo. Entre las medidas más destacadas figura la obligación del presidente de dirigirse al Parlamento al inicio de cada sesión legislativa anual para informar sobre el estado de la nación, seguido de un período de preguntas por parte de los parlamentarios.
Además, el Yuan Legislativo obtendría la autoridad para formar comités de investigación que podrían exigir a agencias gubernamentales, Fuerzas Armadas, empresas privadas e individuos la entrega de información y documentos considerados relevantes, incluidos aquellos que sean confidenciales. El incumplimiento de estas exigencias podría acarrear multas que oscilan entre los 10,000 (aproximadamente 288 euros) y 100,000 (alrededor de 2,884 euros) dólares taiwaneses.
Los funcionarios gubernamentales investigados deben responder directamente a las preguntas formuladas, sin poder recurrir a contrapreguntas o negarse a responder; considerándose cualquier evasión como desacato al legislativo. Las sanciones por este tipo de desacato incluyen multas que varían entre los 20.000 (576 euros) y 200.000 (unos 5.767 euros) dólares taiwaneses, y podrían enfrentar hasta un año de prisión si se les encuentra culpables de mentir durante el proceso.
Adicionalmente, el paquete contempla la implementación de tres leyes especiales destinadas a financiar proyectos de infraestructura en los bastiones de la oposición situados en la costa este, con una inversión total que supera los 2,000 millones de dólares taiwaneses.
Cada una de las etapas de aprobación de los proyectos de ley han estado marcadas por protestas tanto del PPD como de la población. El partido oficialista considera que ciertos aspectos de los proyectos son inconstitucionales, y acusa al KMT y al TPP de confabular con China para deteriorar la democracia en Taiwán.
El KMT, por su parte, sostiene que estas reformas son necesarias para establecer un mejor equilibrio de poderes entre el Yuan Ejecutivo y el Yuan Legislativo. Argumentan que las reformas aportarían mayor transparencia y harían que el gobierno rinda cuentas de manera más efectiva, especialmente dado que en el pasado algunos funcionarios han evitado responder preguntas, fallando así en su deber de explicar sus acciones y políticas.
Asimismo, el KMT alega que un gran número de las propuestas fueron originalmente elaboradas por los representantes del PPD cuando ellos estaban en la oposición, lo que ha sido negado por el partido oficialista. Ya existe el Yuan de Control, que tiene el poder de llevar a cabo investigaciones, por lo que surgen dudas sobre si el Yuan Legislativo está extendiendo su poder en exceso.
Una de las principales inquietudes del PPD es que las nuevas leyes se conviertan en herramientas para hostigar al gobierno, sometiéndolo constantemente a investigaciones y posibles procesos legales. Además, expertos y grupos de la sociedad civil expresan temores de que estas reformas puedan resultar en filtraciones de información confidencial. Ante estas preocupaciones, la oposición ha respondido asegurando que cualquier diputado que divulgue información confidencial será legalmente responsable de sus actos.
Para aprobar una ley en Taiwán, es necesario que pase por tres lecturas. En este caso, se ha acusado a los legisladores del KMT de saltarse la revisión del comité para avanzar a la segunda lectura. También generó controversia que los votos se contaran levantando la mano en lugar de usar papeletas. Ambos hechos fueron criticados por el Colegio de Abogados de Taiwán y el de Taipéi, quienes calificaron estas acciones como una violación de los principios fundamentales del constitucionalismo democrático.
El presidente de Taiwán no tiene la capacidad de vetar leyes, pero sí puede devolver el proyecto al parlamento para otros 15 días de discusión. Esto es lo que Lai Ching-te hizo el 10 de Junio, poco después de que la propuesta pasara la tercera lectura. Así, el Yuan Legislativo acabó aprobando la nueva legislación el 21 de Junio, cuatro días antes del fin de ese periodo, con 62 votos a favor y 51 en contra. El dirigente taiwanés promulgó la ley el 24 de Junio.
El PPD declaró previamente que buscaría una interpretación constitucional sobre dos aspectos: la constitucionalidad de las enmiendas y la constitucionalidad de los procedimientos legislativos utilizados para manejar las revisiones antes de su promulgación, específicamente en relación con la falta de inspección por parte del comité y el conteo de votos a mano alzada.
Esto, sin embargo, solo puede hacerse una vez las propuestas adquieran fuerza de ley, y sería un proceso que tardaría bastante tiempo en resolverse. Tras la promulgación, el presidente Lai Ching-te volvió a anunciar en un comunicado que remitirá la reforma al Tribunal Constitucional para su interpretación por temor a que "comprometa el principio constitucional de separación de poderes, así como el de pesos y contrapesos".
Han sido unos meses de tensiones en el Parlamento y fuera de él. Fueron organizadas manifestaciones con hasta 100.000 participantes en los alrededores del edificio institucional y en diversas ciudades de Taiwán, extendiéndose durante varios días. También se han llegado a dar incidentes físicos dentro del propio hemiciclo, como el choque del 17 de Mayo entre legisladores del PPD, que trataban de tomar control del podio, contra parlamentarios del KMT, que lo protegían.
El incidente acabó con cinco personas necesitando tratamiento hospitalario, y dejó imágenes y videos que se hicieron virales en redes sociales, como la huida de un miembro del PPD con la reforma en mano. No es la primera vez que se dan este tipo de episodios en el Yuan Legislativo. En 2020, por ejemplo, diputados del KMT lanzaron un cubo con órganos de cerdo al ex primer ministro, Su Tseng-chang, y, ese mismo año, se produjo una pelea con globos de agua durante un debate sobre las pensiones.
Marca así el inicio de una legislatura que se presenta complicada para Lai Ching-te ante la alianza de los dos partidos opositores, así como la constante bajada del índice de aprobación entre la población, con una caída de casi 10 puntos desde que asumió el cargo. No es solo la inestabilidad política incitada por los partidos lo que está afectando a su popularidad, existe un descontento entre la población debido al aumento de las tarifas eléctricas y a la incapacidad para frenar el aumento de los precios de la vivienda, a lo que se suma la constante tensión con su vecino continental, China.
·Fuente: Descifrando la Guerra.

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