Haití: La policía dispersa protesta contra la violencia de pandillas en Puerto Príncipe


La ira retumbó en las colinas sobre Puerto Príncipe el miércoles 19 de marzo de 2025. Exasperados por la creciente inseguridad y la inacción de las autoridades, miles de ciudadanos de Canapé-Vert, Pacot y Débussy salieron a las calles, desafiando el miedo para exigir respuestas. Frustrados, los manifestantes corearon consignas denunciando la impotencia del gobierno ante el terror impuesto por las pandillas.

Era las diez de la mañana en Bourdon, bajo un sol abrasador, una multitud enorme golpeaba las aceras. Desafiando el miedo y la incertidumbre, los ciudadanos estaban expresando su frustración ante la inseguridad y la pasividad de quienes están en el poder, como este joven de unos treinta y tantos años.

«Hacemos un llamado al Consejo Presidencial y al Gobierno a recuperar los territorios controlados por las pandillas. Los bandidos me impiden vivir en mi propio país. No puedo aceptarlo, dice. Que vengan y me disparen ahí mismo en la calle. Pero no aceptaré morir en casa como un cobarde», dijo uno de los presentes.

Abandonados por el Estado, estos manifestantes enojados dicen que están listos para luchar para recuperar el derecho a vivir con seguridad en una capital cuya caída parece cada vez más probable. Las pandillas, que desde hace años sembran la violencia en Puerto Príncipe, donde controlan alrededor del 85% del territorio según la ONU, han incrementado en los últimos días sus ataques en varios barrios que antes estaban fuera de su control, sembrando el terror entre la población.

«Nos quieren expulsar del país. Pero no tenemos a dónde ir. No tenemos madre, ni padre, ni nadie en el extranjero en quien confiar. Nuestro único refugio es nuestro país y no aceptaremos entregarlo a las pandillas», dijo un manifestante.

El objetivo de estos ciudadanos era claro: llegar a los lugares donde se establece el poder político. Pero a medida que avanzaban, la represión cayó sobre ellos. Se encontraron con un gran dispositivo de seguridad. Disparando al aire y utilizando gases lacrimógenos, la policía respondió con fuerza a la angustia pública. Una nueva manifestación de las autoridades haitianas, que parecen más inclinadas a reprimir las reivindicaciones que a combatir la inseguridad que carcome la capital.

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