
El mes de agosto de este año fue mortal para los periodistas palestinos en Gaza, con un total de 15 profesionales de la comunicación asesinados por las fuerzas de ocupación israelíes, según un informe del Sindicato de Periodistas Palestinos (PJS).
Asimismo, el Sindicato documentó un total de 86 violaciones y crímenes contra periodistas en Cisjordania y la Franja de Gaza a lo largo del mes de agosto; donde nueve periodistas resultaron heridos, algunos con consecuencias graves como amputaciones de extremidades y parálisis permanente.
De ellos, el menos seis de sufrieron heridas graves por metralla y fuego, quedando algunos con discapacidad permanente. Los incidentes más letales se registraron en hospitales asediados por las fuerzas israelíes.
Ejemplo de ello fue la agresión del pasado 10 de agosto, en la que seis periodistas fueron asesinados cerca del Hospital Al-Shifa en Gaza.
Posteriormente, el pasado 25 de agosto, otros cinco periodistas murieron y cuatro resultaron heridos durante los ataques israelíes contra el Hospital Nasser en Khan Younis.
Hasta el momento, cerca de 250 periodistas fueron asesinados por Israel mientras cumplían con su labor informativa desde el enclave.
La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos calificó el ataque al Hospital Nasser de "inaceptable" y su portavoz esclareció que uno de los cinco periodistas habría muerto en el primer ataque aéreo, y otros tres, incluida una periodista, en el segundo.
El informe del PJS también documentó la detención arbitraria de los periodistas Farah Abu Ayash, Muath Amarneh y Asid Amarneh, y se registraron, además, seis incidentes de agresiones directas a equipos de prensa y 33 casos en los que se prohibió a periodistas cubrir eventos en Cisjordania, incluyendo Al-Mughayyir, Beit Dajan, Ramallah y Nablus.
Ante estos ataques selectivos por parte del Ejército israelí contra profesionales de la comunicación, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU enfatizó que «el asesinato de periodistas en Gaza debería conmocionar al mundo» para que actúe y «exija rendición de cuentas y justicia».
Thameen Al-Kheetan, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, subrayó que «está prohibido atacar a periodistas y está prohibido atacar hospitales», por lo que esta agresión contra la prensa no solo viola el derecho internacional, sino que también tiene como objetivo silenciar la cobertura de los crímenes cometidos en Palestina.
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