La noche del 23 de Julio envió un fuerte mensaje a todos los partidos políticos del ecosistema español: diálogo.
Sin mayorías de bloques posibles, todas las fuerzas políticas que aspiran a liderar el gobierno se ven obligadas a pactar con otros partidos.
Primero fue el turno del líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo cuya formación ganó las elecciones, pero se quedó bastante lejos de lograr la confianza del Congreso de los Diputados para ser investido presidente del Gobierno: apenas consiguió 172 votos a su favor frente a 178 en contra.
Sus alianzas con la extrema derecha le cerraron las puertas incluso de partidos conservadores con los que anteriormente se había entendido pero que, en esta ocasión, no estaban dispuestos a dejar entrar a la extrema derecha de Vox al Consejo de Ministros.
Pese a repetir aquel mantra de que debía gobernar por haber "ganado" las elecciones, el líder popular fue rechazado por todos los grupos representados en el Legislativo a excepción de la ultraderecha y dos formaciones de menor importancia que no tuvieron problema en dar su respaldo.
Posteriormente ha tocado el turno, en el marco del período de gracia entre las elecciones y la fecha límite de formación de gobierno antes de que se convoquen nuevos comicios, al presidente del gobierno en funciones y secretario general del Partido Socialista Obrero Español, Pedro Sánchez.
Su partido ha quedado segundo en cuanto a representación parlamentaria, aunque mejoró sus resultados tanto en votos como en escaños y es posible que consiga más fácilmente los 176 votos que podrían darle la llave del gobierno.
Sin embargo, sobre sus hombros sobrevuela un fantasma: la amnistía.
Los partidos que están dispuestos a apoyarle y que son claves para que obtenga el gobierno exigen una ley de amnistía que otorgue libertad de pena a los acusados por la celebración de un referéndum de autodeterminación el 1 de Octubre de 2017 en Cataluña, que fue desconocido por el gobierno español. Junt's per Catalunya, un partido independentista que es la clave de todo, está dirigido por Carles Puidgemont, dirigente político que impulsó el referéndum y se encuentra en el exilio.
Estas formaciones ya han trasladado al líder del PSOE que sin una ley de amnistía no están dispuestos a apoyar su investidura, lo que obliga a una repetición electoral.
Diario Transición consultó a un analista político sobre el tema: «Los independentistas tienen claro el momento histórico que están viviendo. Tienen a los medios sobre ellos, lo que da visibilidad a sus objetivos y exigencias, y todo el país está pendiente de sus movimientos. Evidentemente no van a desaprovechar el protagonismo que tienen. Van a tensar la cuerda lo más que puedan hasta que el PSOE termine aceptando todas sus exigencias», destaca.
La sola mención de la amnistía provoca tensiones entre las dos principales fuerzas políticas (PP y PSOE). Los conservadores ya han realizado protestas y advierten que una amnistía es solo uno de los tantos pasos hacia la separación de Cataluña de España.
«El Partido Popular lleva años denunciando un referéndum de autodeterminación y es precisamente esa negativa a aceptar lo que exigen ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) y Junt's la que cerró las puertas a su investidura [...] No creo que el Partido Socialista acepte un referéndum porque se mueve en términos electorales y muchos de sus votantes no lo aceptarán. Pero sí se muestra muy favorable a la amnistía como vía de diálogo para lograr la investidura».
Desde 2018 el gobierno español se sostenía en un gobierno de coalición entre PSOE (centro-izquierda) y Unidas Podemos (izquierda republicana y revolucionaria) que mantenían una cierta mayoría junto a otro número de partidos que les apoyaban en el Congreso.
Sin embargo, el panorama ha cambiado: «Podemos ha sido sustituido por Sumar, una formación más cercana al PSOE en términos directos. Tampoco hay una mayoría de izquierdas, sino que se deberá hablar incluso con fuerzas conservadoras para formar gobierno».
El analista reconoce que, pese a las dificultades, el presidente Sánchez sí puede lograr la mayoría para ser reelegido presidente del Gobierno. Sin embargo, las iniciativas parlamentaria tendrán que ser avaldas por una coalición de partidos que estarán unidos únicamente por la amnistía.
«Creo que si Sánchez está seguro de algo es que la amnistía es lo único que puede determinar su futuro como presidente y líder del PSOE. Negarse sería para él un error si quiere evitar que la oposición, de la mano de la ultraderecha, entre al gobierno. Tendrá que negociar duro pero al final acabará cediendo a lo que piden los independentistas».
Pedro Sánchez ya ha descrito la amnistía como un mecanismo de diálogo y pacificación, dando muestras públicas de su voluntad de avanzar en este sentido. Sin embargo, tendremos que esperar a ver si se llega tan lejos, ya no solo para otorgar a España un gobierno, sino una legislatura completa que estará sustentada precisamente en las actuales negociaciones.
• Foto: Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España y secretario general del Partido Socialista Obrero Español.

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