
Los testimonios de los supervivientes son insoportables. Soldados mozambiqueños, empleados por 'TotalEnergies', supuestamente detuvieron arbitrariamente a hombres durante tres meses. Golpeados, muertos de hambre, torturados y luego ejecutados, sólo hubo 26 supervivientes.
Todo empezó en 2019, cuando 'TotalEnergies' compró acciones de un enorme proyecto de producción de gas cuyos pozos estaban ubicados en la península de Afungi, una región aislada en las garras de una violenta insurgencia islamista. Para proteger sus instalaciones, 'TotalEnergies' recurre a 700 soldados mozambiqueños, a los que paga, equipa y aloja. Pero en junio de 2021, los aldeanos que huían de una ofensiva del grupo terrorista Al-Shabab, pensando que encontrarían refugio con estos soldados, fueron finalmente acusados de yihadistas y ejecutados después de tres meses de detención.
Las historias de los supervivientes, recopiladas por los investigadores, describen una terrible experiencia. Sometidos a patadas y culatas de fusil, torturas diarias y privados de agua y comida, estos campesinos fueron hacinados en contenedores herméticos, obligados a permanecer de pie sin poder evacuar sus excrementos. Uno de los supervivientes, Salimo, dijo: «No podíamos respirar, la gente se desmayaba».
Según estos testimonios, cuando los detenidos recibían comida, era apenas un puñado de arroz y un sorbo de agua. Regularmente sacaban a los hombres de los contenedores, aparentemente para "cavar un hoyo para poner la basura", pero en realidad, según Salimo, los llevaban para matarlos. Este ciclo de masacres se repitió hasta septiembre de 2021, cuando la llegada de un contingente ruandés al campo permitió la liberación de los 26 supervivientes de los 180 a 250 hombres inicialmente detenidos.
Por tanto, la alianza de la gran petrolera con el ejército de Mozambique plantea interrogantes. ¿TotalEnergies estaba al tanto de estas masacres? ¿Sabía que estaba empleando asesinos y torturadores? 'TotalEnergies' niega cualquier complicidad. En respuesta a la investigación detallada, un funcionario de la filial mozambiqueña dijo que la empresa «no tenía conocimiento de los supuestos hechos descritos ni ninguna información que indicara que tales hechos tuvieron lugar».
Ante estas acusaciones, una coalición de ONG internacionales pide la apertura de una investigación independiente para arrojar luz sobre estos abusos.
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