La diplomacia internacional está trabajando para tratar de resolver la crisis en la República Democrática del Congo. «El M23 debe cesar inmediatamente su ofensiva y retirarse de los territorios que ha tomado el control», declaró el sábado 15 de febrero el ministerio francés de Asuntos Exteriores. El texto también pide «la retirada inmediata de las fuerzas ruandesas del territorio» de la RDC. Francia «está dispuesta a aplicar nuevas sanciones multilaterales contra todos los actores que contribuyen al conflicto armado, la inestabilidad y la inseguridad en el este de la República Democrática del Congo», amenaza el comunicado.
En el Este del país, el grupo armado M23 (Movimiento 23 de Marzo), respaldado por Ruanda, tomó el control de Goma, la capital provincial de Kivu del Norte, a fines de enero antes de avanzar hacia la vecina región de Kivu del Sur. Los recientes enfrentamientos en la región, sacudida por la violencia desde hace 30 años, han dejado al menos 2,900 muertos, según la ONU.
El viernes, las tropas del M23 y ruandesas tomaron el control del aeropuerto de Bukavu, capital de Kivu del Sur, un lugar estratégico donde estaban posicionadas las fuerzas armadas congoleñas. Luego, según fuentes de seguridad y humanitarias, una avanzada entró en la ciudad por sus barrios noroccidentales. La inminente caída de Bukavu, tomada ya en 2004 por militares disidentes del ejército congoleño, daría al M23 y a las tropas ruandesas el control total del lago Kivu, que se extiende a lo largo de la frontera con Ruanda.
«Francia está muy preocupada por los combates en curso, que agravan una situación humanitaria ya dramática», y «reafirma su solidaridad con la República Democrática del Congo y su compromiso inquebrantable con su integridad territorial y su soberanía», según el comunicado. Kinshasa lleva semanas pidiendo sanciones contra Kigali.
La ONU también alzó su voz este sábado, a través de su secretario general, Antonio Guterres, pidiendo «evitar a toda costa una escalada regional». El funcionario de la ONU habló en la apertura de la cumbre de la Unión Africana (UA) en Addis Abeba. «La soberanía y la integridad territorial de la República Democrática del Congo deben ser respetadas», instó el jefe de la ONU.
«La continua violación de la integridad territorial de la República Democrática del Congo no quedará sin respuesta», afirmó el sábado un portavoz de Asuntos Exteriores de la UE, Anouar El Anouni, culpando a «las fuerzas del M23, apoyadas por Ruanda». «La UE está examinando urgentemente todas las opciones a su disposición», añadió.
Según la ONU, unos 4,000 militares ruandeses están implicados en este conflicto, lo que aumenta el riesgo de una guerra regional, ya que varios países vecinos de la República Democrática del Congo, un inmenso país del África central, tienen presencia militar en suelo congoleño. Desde la reciente intensificación del conflicto, y mientras Kinshasa pide en vano sanciones internacionales contra Kigali, los llamamientos de la comunidad internacional a una desescalada y un alto el fuego se han multiplicado, en particular por parte de los dirigentes de África Oriental. Pero hasta ahora han quedado en letra muerta.
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