Elon Musk se ha embarcado en un ataque inconstitucional contra el gobierno federal de Estados Unidos, con el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump. El hombre más rico del mundo está intentando cerrar agencias y programas esenciales que protegen la salud, el bienestar y la prosperidad de millones de estadounidenses. Impulsó despidos masivos, silenció a las agencias federales y obtuvo acceso a cantidades masivas de datos públicos confidenciales.
Obviamente, Musk tiene grandes intereses personales en juego. Sus dos empresas principales, 'SpaceX' y 'Tesla', se han beneficiado enormemente de la financiación y las políticas del gobierno estadounidense. Y a través de sus vínculos con Trump, la riqueza de Musk se ha multiplicado dramáticamente. Según 'Bloomberg', su patrimonio neto ha aumentado en 200,000 millones de dólares sólo en el último año, en gran medida debido a las expectativas de que sus empresas ganarán mucho más dinero con Trump.
Pero toda esta riqueza vinculada al gobierno conlleva una vulnerabilidad significativa. Si los contratos y políticas gubernamentales de Musk se vieran realmente amenazados, sus recientes ganancias en papel podrían reducirse o desaparecer. Musk, por supuesto, seguiría siendo increíblemente rico y poderoso. Pero si sus acciones en Washington están dañando materialmente a sus empresas, la presión de los accionistas y sus propios resultados pueden obligarlo a limitar su ataque destructivo contra el gobierno federal. Y es igualmente importante pensar que una campaña dirigida contra Musk podría ser un soplo de vida para el Partido Demócrata, que actualmente está pasando por dificultades.
¿Cómo es posible lograr todo esto? El primer paso es que los parlamentarios federales adopten una postura firme contra los contratos públicos adjudicados a las empresas de Musk. A partir de allí, los funcionarios electos deben comenzar a convertir su oposición declarada en votos reales. La herramienta más poderosa para esto está en manos del Senado estadounidense: el “filibuster” u obstruccionismo. Cuarenta y un senadores estadounidenses podrían usar esta estrategia para obstruir la mayoría de las leyes que permiten financiar las empresas de Musk. Hay 53 republicanos, 45 demócratas y dos independientes en el Senado, lo que hace que esta presión sea numéricamente posible, aunque políticamente difícil.
Normalmente estamos a favor de terminar con el filibusterismo, porque ha sido utilizado durante mucho tiempo para socavar la aprobación de políticas progresistas populares. Pero en un momento en que un oligarca multimillonario está intentando derrocar completamente al gobierno de Estados Unidos, necesitamos usar todas las herramientas a nuestro alcance para evitar un daño inmenso y duradero.
En este momento, el mercado está recompensando a Musk y sus empresas por su estrecha relación con Trump. El valor de mercado de 'SpaceX' aumentó de 210 mil millones de dólares a 350 mil millones de dólares en diciembre de 2024, un mes después de la reelección de Trump. Las acciones de 'Tesla' subieron después de un informe de que el Departamento de Estado podría gastar 400 millones de dólares en los "vehículos eléctricos blindados" de 'Tesla'. Pero si el mercado percibe que una reacción pública contra las medidas políticas de Musk se está convirtiendo en una amenaza sustancial para los resultados de las empresas, 'Tesla' y 'SpaceX' perderán valor. Esto, a su vez, generaría nuevos titulares, controversia y, quizás lo más importante, costos financieros para Musk y sus inversores. Según se informa, las empresas de Musk están siendo perjudicadas por su participación tóxica en la política, y él enfrenta presiones para dar marcha atrás.
Vale la pena tomarse un momento para considerar cuánto dinero invierte el gobierno de Estados Unidos en las empresas de Musk. 'SpaceX', una empresa privada, ya ha recibido casi 20,000 millones de dólares en contratos públicos y actualmente es la startup más valiosa del mundo. Musk poseería el 42% de 'SpaceX'.
Luego está 'Tesla', que se ha beneficiado significativamente de los incentivos gubernamentales para alentar a la gente a comprar vehículos eléctricos. Estos incentivos dieron a los compradores de automóviles miles de dólares de descuento en la compra de un 'Tesla', lo que le permitió a Musk cobrar más de lo que el mercado normalmente permitiría. Fue esencialmente dinero gratis para la empresa, en un momento en que lo necesitaba desesperadamente para mantener a Tesla a flote. Ahora se espera que Trump ponga fin a los incentivos creados por la administración Biden con la Ley de Reducción de la Inflación, que facilitó la compra de vehículos eléctricos. En realidad, esto ayudaría aún más a 'Tesla', porque haría más difícil para otros fabricantes de automóviles ponerse al día promocionando las ventas de sus propios coches eléctricos.
A pesar del potencial político de obstruir la riqueza de Musk, es probable que muchos senadores estadounidenses se resistan a votar para bloquear los contratos de Musk. En primer lugar, los políticos no tienen por costumbre pelearse con los multimillonarios. Se estima que Musk gastó 250 millones de dólares en ayudar a elegir a Trump, y no es difícil imaginar que querría vengarse de los legisladores que se oponen a él. Es poco probable que eso disuada a senadores como Elizabeth Warren y Bernie Sanders, pero podría afectar el juicio de los involucrados en carreras más reñidas en estados menos decididos. De hecho, varios legisladores republicanos y demócratas han recibido dinero del comité de acción política de 'SpaceX'.
Y también existe la posibilidad realista de que poner en peligro la fortuna de Musk probablemente desencadene una reacción negativa de otras personas afectadas. Entre los más poderosos probablemente estarían los inversores de 'SpaceX', los accionistas de 'Tesla' e incluso algunos sectores de la comunidad de criptomonedas que invierten en la memecoin favorita de Musk, Doge. Y si los contratos de 'SpaceX' y 'Tesla' terminaran –o si los inversores temieran esto–, habría recortes de empleos en esas empresas. Y por supuesto, conviene recordar que una hipotética pérdida para 'Tesla' o 'SpaceX' abriría espacio en el mercado, incluso en el laboral, a través de empresas competidoras que también quieren vender cohetes y coches eléctricos.
Pero la principal razón por la que los legisladores se resistirían a desafiar a Musk usando esta estrategia es que los proyectos de ley de autorización y asignaciones que financian sus empresas también financian muchos, muchos otros intereses y programas. La financiación de los contratos de 'SpaceX' y 'Tesla' proviene de varias asignaciones federales, incluidas las del Departamento de Defensa, el Departamento de Estado y la NASA. Bloquear estos proyectos retrasaría la distribución y el gasto de grandes cantidades de dinero, lo que podría desencadenar el mismo tipo de caos causado por los cierres gubernamentales o las medidas de Trump para bloquear la ayuda humanitaria a países extranjeros. Y este caos crea la oportunidad para que un oponente político haga una crítica o lance un ataque.
A pesar de estas dificultades, lo que hace que un ataque legislativo a la fortuna de Musk sea una oportunidad tan poderosa es que el propio Musk es profundamente impopular entre los votantes demócratas. Dos encuestas de 'Economist/YouGov' realizadas en noviembre de 2024 y principios del mes pasado muestran que la proporción de demócratas que tienen una opinión desfavorable de Musk sigue siendo constantemente muy alta, con un 79% y un 82% respectivamente.
El apoyo a Musk entre los votantes republicanos también está cambiando. Las mismas encuestas revelan que el 80% de los republicanos tienen una visión favorable de Musk. Pero la proporción de republicanos que quieren que Musk tenga "mucha" influencia sobre la administración Trump ha caído drásticamente en los últimos tres meses, del 47% al 26%. Entre los independientes, esa cifra cayó del 26% al 6%. Y entre los demócratas, la cifra pasó de un mero 15 por ciento al 6 por ciento. La conclusión es que impulsar estrategias legislativas para atacar o frenar el enriquecimiento de Musk no sólo es beneficioso para la democracia, sino que también es una forma inteligente de hacer política.
En los últimos años, el Partido Demócrata ha tenido dificultades entre los votantes de clase trabajadora. En gran parte, la razón de esto es una incapacidad fundamental para definir quiénes son los oponentes de la clase trabajadora en Estados Unidos. Esta incapacidad de atacar a la clase alta, de nombrar y criticar a los poseedores de la riqueza concentrada, ha creado un vacío que ha permitido a Trump y otros republicanos atacar a la clase baja, creando la narrativa de que la clase trabajadora está sufriendo debido a los inmigrantes indocumentados, las personas transgénero y la acción afirmativa. Atacar a Musk con una campaña para restringir su acceso a los contratos públicos representa una oportunidad única de redención y reconstrucción del poder político.
Pero incluso con Trump y Musk a la ofensiva, algunos líderes del Partido Demócrata extrañamente continúan siguiendo un manual pasivo y obsoleto. El líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, lo demostró recientemente, tanto en su entrevista con Jon Stewart como en su supuesta crítica a organizaciones progresistas como 'MoveOn' e 'Indivisible', que han estado bloqueando las líneas telefónicas de las oficinas de los legisladores demócratas con su insistencia en medidas más combativas. Afortunadamente, las organizaciones de defensa y las redes de base no se dan por vencidas. Se lanzaron una serie de medidas de presión popular, protestas y demandas para despertar a los legisladores y bloquear las muchas acciones secretas e ilegales de Musk.
Las organizaciones progresistas a menudo muestran su mejor lado cuando resisten los ataques de la derecha. Pero desde hace mucho tiempo necesitamos una estrategia ofensiva dirigida específicamente a los intereses de quienes han decidido destruir el Estado del bienestar. Musk es un blanco perfecto para las redes de lobby y de defensa de derechos, y su dependencia de la financiación federal es un claro argumento de venta para que los demócratas apáticos tomen medidas.
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