EE.UU.: Muchas familias de bajos ingresos pueden quedar sin techo por el plan de Trump que limita ayuda para vivienda

Havalah Hopkins rara vez dice que no a los trabajos de catering de cadenas de restaurantes que la envían a eventos en el área de Seattle, donde su negocio sirve desde comidas comunitarias en iglesias hasta almuerzos de oficina y fiestas de graduación.
Las propinas y las tarifas de entrega que gana, además de los 18 dólares por hora, la ayudan a pagar el apartamento subsidiado por el Gobierno en el que hace tres años vive junto a su hijo con autismo de 14 años.
Incluso con esa ayuda del Gobierno, a Hopkins le resulta difícil llegar a fin de mes. «Es un ciclo de sentirse derrotada y agotada, sin importar cuánta energía, esfuerzo y tenacidad pongas para sobrevivir», relata Hopkins.
Aun así, esta madre soltera de 33 años agradece tener una vivienda estable: expertos calculan que sólo 1 de cada 4 hogares de bajos ingresos que reúnen los requisitos para recibir ayudas de alquiler del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) realmente goza de estos beneficios.
Ahora Hopkins y muchos como ella corren el riesgo de perder su techo, pues el Gobierno de Donald Trump está impulsando políticas para restringir el acceso a ayudas para la renta.
En medio de una crisis nacional cada vez peor de vivienda asequible y personas sin hogar, la Administración republicana está decidida a reformular el amplio papel del HUD, que por generaciones ha tenido como misión central proporcionar vivienda estable a personas de bajos ingresos.
Los cambios propuestos incluyen un límite de dos años para los principales programas federales de asistencia de alquiler.
En una audiencia presupuestaria del Congreso en junio, el secretario del HUD, Scott Turner, argumentó que políticas como los límites de tiempo solucionarán el despilfarro y el fraude en la vivienda pública y en los programas de vales de la Sección 8.
«Está averiado y se ha desviado de su propósito original, que es ayudar temporalmente a los estadounidenses necesitados», dijo Turner. «La asistencia del HUD no está pensada para ser permanente».
Pero la decisión de restringir estos subsidios clave marcaría un retroceso significativo en el alcance del trabajo del HUD. Millones de inquilinos se mudaron con la promesa de una vivienda subsidiada mientras fueran lo suficientemente pobres para seguir cumpliendo los requisitos, por lo que los límites de tiempo serían un cambio sísmico que podría desestabilizar a los hogares más vulnerables, muchos de los cuales probablemente nunca puedan pagar los alquileres actuales, que están en niveles récord.
Una nueva investigación de la Universidad de Nueva York publicada este jueves concluye que, si las familias dejaran de recibir ayudas tras dos años de apoyo, 1.4 millones de hogares podrían perder sus vales y subsidios de vivienda pública, en su mayoría familias trabajadoras con hijos. Esto llevaría a las autoridades a desalojar a muchas familias, según el informe.
Un alejamiento del propósito tradicional del HUD de ayudar a alojar a personas de bajos recursos también podría poner en riesgo sus contratos con propietarios privados, quienes dicen que ya están sintiendo la incertidumbre, a medida que las autoridades de vivienda pública, desde Seattle hasta Atlanta, anuncian que están recortando sus presupuesto ante la baja en la financiación federal.
Los críticos temen que la restricción pueda descarrilar a quienes están trabajando para lograr la autosuficiencia, frustrando así el objetivo que los defensores de los límites de tiempo esperan alcanzar.
La portavoz del HUD, Kasey Lovett, rechazó el estudio de la Universidad de Nueva York.
«Hay muchos datos que respaldan firmemente los límites de tiempo y muestran que la asistencia gubernamental a largo plazo sin ningún incentivo desincentiva a los estadounidenses aptos para trabajar», dijo Lovett en un comunicado. Principalmente citó estadísticas que sugieren un bajo nivel de empleo entre los inquilinos subsidiados por el HUD.
Hopkins agregó que la política probablemente la dejaría a ella y a su hijo sin hogar en una economía que a menudo se siente indolente hacia los trabajadores pobres como ella.
«Un plazo de dos años es ridículo», afirmó. «Es una falta de respeto. Creo que todo el sistema es deshumanizante».
Las familias trabajadoras son las más vulnerables
Investigadores del Laboratorio de Soluciones de Vivienda del Centro Furman de la Universidad de Nueva York (NYU) analizaron los datos del HUD durante un período de 10 años y descubrieron que alrededor del 70% de los hogares que podrían verse afectados por un límite de dos años ya habían estado viviendo de esos subsidios durante dos o más años.
Esta cifra se basa en estimaciones para 2024 y no incluye a las personas mayores y con discapacidades que no estarían sujetas a límites temporales. Los hogares exentos constituyen aproximadamente la mitad de los cerca de 4.9 millones de hogares que reciben ayudas al alquiler.
En el primer estudio que examina las posibles repercusiones de la política propuesta, los investigadores de la NYU descubrieron que los límites de tiempo castigarían en gran medida a las familias que trabajan, pero que ganan muy por debajo de los ingresos promedio de su zona, lo que en última instancia alejaría la ayuda federal al alquiler de los hogares con niños.
«La ayuda a la vivienda tiene un impacto especial para los niños», señaló Claudia Aiken, coautora del estudio e investigadora del Laboratorio de Soluciones para la Vivienda. Su salud, educación, empleo y potencial de ingresos pueden «cambiar de forma realmente significativa si tienen una vivienda estable», aseveró.
Afectaría a personas como Hopkins, cuya familia estuvo en lista de espera durante años en la costosa región donde creció. En julio de 2022, ella y su hijo se mudaron a una vivienda pública de dos dormitorios en Woodinville, Washington. Paga 450 dólares al mes de alquiler, el 30% de sus ingresos.
Un apartamento a precio de mercado en la zona cuesta al menos 2,000 dólares más, según la Autoridad de Vivienda del condado de King, que en junio anunció que suspendería la emisión de algunos vales nuevos.
Hopkins sabe que nunca podría permitirse vivir en su estado natal sin ayuda para el alquiler. Fue un alivio saber que podría quedarse todo el tiempo que necesitara.
«No hay palabras para expresar la sensación de que tu vivienda esté segura», dice Hopkins. «Siento que me faltaba el aire y por fin puedo respirar».
También asegura que el subsidio de vivienda la ayudó a abandonar un matrimonio abusivo.
Desde que se enteró de la propuesta de Trump, Hopkins dijo que la atormenta pensar en meter sus posesiones en una camioneta con su hijo, y dar la espalda a la estabilidad que han tenido.
Los estudios demuestran que el promedio de permanencia en una vivienda subvencionada por el HUD es de seis años.
El HUD financia proyectos locales de vivienda pública en los que viven casi un millón de hogares, así como los vales del llamado Plan 8 que unos 4 millones de hogares utilizan para cubrir sus alquileres privados.
El HUD ha dado pocas orientaciones sobre cómo se aplicaría la ayuda a la vivienda de duración limitada: cómo se aplicaría, cuándo empezaría a contar el tiempo y cómo se definirían las exenciones.
Tanto demócratas como republicanos han reconocido el potencial de los límites de tiempo para ayudar a frenar las notorias listas de espera del HUD. Los partidarios de línea dura sostienen que la amenaza de la pérdida de la vivienda empujará a la gente a alcanzar la autosuficiencia; otros ven los límites, cuando se combinan con incentivos de apoyo y mano de obra, como un medio para motivar a los inquilinos a mejorar sus vidas.
Sin embargo, hay muy pocos ejemplos de éxito.
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