Israel construye campo de concentración en Gaza

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El día 8 de este mes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, un hombre de extrema derecha, soltó las que son las reales intenciones del Gobierno de ese país en la Franja de Gaza: convertirla en un campo de concentración.

Tal vez no sorprendió a nadie en el fondo, si bien hasta entonces ningún alto funcionario del régimen sionista lo había dicho explícitamente: pretenden crear una "zona humanitaria" en la devastada ciudad de Rafah, al sur del enclave, donde solo quedan ruinas, a la cual trasladarían a más de 600,000 palestinos, en principio, aunque el plan es llevar eventualmente hasta esa zona a la escasa población de 2.1 millones de habitantes que aún sobrevive a esta nueva fase de la escalada de agresión iniciada el 7 de octubre de 2023.

El ministro ofreció otros detalles: el objetivo es desplazar hasta esa zona a todas las personas que decidan hacerlo "voluntariamente", bajo estrictos controles de seguridad, de tal manera que no puedan ingresar militantes del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). Una vez dentro del perímetro establecido, nadie más podrá entrar o salir. La construcción de dicho espacio comenzaría durante la propuesta de alto el fuego de 60 días hecha por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Lo dicho por Katz, refrendado indirectamente por el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, quien en ese momento se encontraba en Washington reunido precisamente con el mandatario estadounidense, hizo recordar las intenciones expresadas por este último en febrero, cuando soltó la idea de convertir a Gaza en una suerte de riviera del Oriente Medio, un "paraíso" turístico o residencial en el cual, por supuesto, no tendrían cabida los dueños del territorio, es decir, el pueblo palestino.

Incluso llegó a difundir un provocador video elaborado con inteligencia artificial en el que él y Netanyahu aparecían tomando el sol en las playas gazatíes, tomándose una bebida.
Crimen. Lo anunciado por Katz obtuvo inmediatas respuestas. Michael Sfar, un abogado israelí especialista en derechos humanos, declaró al diario británico 'The Guardian' que el ministro «presentó un plan operativo para un crimen de lesa humanidad. No es nada menos que eso».
El especialista agregó que «se trata de trasladar a la población al extremo sur de Gaza como preparación para su deportación fuera de la Franja».

Sfar enfatizó que se está ante un «modelo operativo para crímenes contra la humanidad: trasladar personas al extremo sur de Gaza prepara su deportación. Cuando se expulsa a alguien de su patria a esta escala, es limpieza étnica».
En declaraciones al portal ruso 'Sputnik', el analista colombiano Héctor Galeano expresó por su parte que Israel expone su intento «por legalizar los campos de concentración y el apartheid que ya existen en Gaza, pese a que esto sea violatorio del derecho internacional». Un plan que, recalcó, implica una violación al derecho internacional, empezando por la Resolución 181 de la ONU, que en 1947 legalizó la partición de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío.

El académico advierte que «es básicamente una excusa, insisto, para el apartheid y para por fin consolidar la limpieza étnica, cuando ya han utilizado todo lo que el derecho internacional ha prohibido frente al conflicto, porque eso no es una guerra».
Hay todavía más: en un documento secreto filtrado se describen "áreas de tránsito humanitario", en las cuales los pobladores de Gaza serían "desradicalizados", antes de ser ubicados en el extranjero.
Todo esto ocurre, por cierto, mientras Israel, en medio de todas las masacres que perpetra a diario, ha comenzado a demoler por completo las edificaciones en el enclave palestino, para convertirlo en totalmente inhabitable, como lo reveló el diario israelí 'Haaretz' recientemente. Además, precisó que son los colonos sedientos de venganza los encargados de hacerlo.

Cuando se habla de las intenciones del régimen sionista que encabeza el primer ministro Benjamín Netanyahu de establecer un campo de concentración en Gaza como paso previo para desalojar totalmente a los palestinos de su territorio y completar su limpieza étnica, necesariamente la memoria vuela décadas atrás, hasta encontrarse en la historia con otro régimen depredador, el de los nazis comandados por Adolfo Hitler.

Y esa memoria cabalgando a lomos de la historia, obligatoriamente, se detiene en Auschwitz, ese infierno en la tierra en el cual los judíos (antes de que la ONU creara el Estado de Israel) fueron sometidos a los más salvajes, viles, inimaginables de los tormentos.
Ese complejo de campos de concentración fue creado por la Alemania hitleriana en territorios polacos ocupados entre 1941 y 1942, y cerró en 1945.

Más de 1.1 millones de personas, cerca de un millón de ellas judías, fueron literalmente exterminadas en esos campos, bien fuera enviándolas a las cámaras de gas o sentenciándolas a trabajos forzados de los cuales muy pocas podían sobrevivir.
Presidentes como el de Venezuela, Nicolás Maduro y Turquía, Recep Taiyip Erdogan, han dicho que Netanyahu es peor que Hitler. Su pretendido campo de concentración en Gaza pareciera acercarlo aún más al dictador alemán un siglo después.
En el territorio que le arrebataron a Palestina en 1948 la historia vuelve a repetirse.

Lo dicho por el ministro Israel Katz y todo lo que ha podido develarse en los últimos meses en medio del asesinato de cerca de 59.000 palestinos en la Franja de Gaza trajo a la memoria de muchos lo ocurrido en la Nakba ("catástrofe" en árabe), el que ha sido uno de los pasajes más oscuros de la historia de la humanidad en las últimas ocho décadas.

De hecho, no pocos consideran que desde ese 15 de mayo de 1948 se inició el verdadero proceso de destrucción del pueblo palestino, cuando las fuerzas israelíes obligaron al desplazamiento masivo de más de 700,000 personas, y asesinaron a alrededor de 15,000 y destruyeron más de 530 aldeas.
En ese proceso, al pueblo de Palestina le fue arrebatado 78% de su territorio para establecer lo que es hoy Israel, dividido el resto entre la actual Cisjordania ocupada, incluyendo Jerusalén Oriental y la Franja de Gaza.

En los territorios ocupados, las viviendas abandonadas fueron entregadas a los colonos israelíes, que en la actualidad continúan cometiendo crímenes contra los verdaderos dueños de esas tierras. Los descendientes de esos palestinos obligados a huir en 1948 hoy continúan desplazados. Se estima que hay unos 6 millones de palestinos refugiados.

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