
El 11 de septiembre de 1973 marcó un antes y un después en la historia política de Chile: ese día fue derrocado el presidente Salvador Allende, poniendo fin a su gobierno de la Unidad Popular tras apenas tres años en el poder.
La acción militar, ejecutada por las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile, contó con el respaldo de Estados Unidos, que financió y apoyó activamente las condiciones para la ejecución del golpe.
Este evento dio inicio a una dictadura cívico-militar encabezada por Augusto Pinochet, que se prolongó por más de 16 años.
La Junta Militar, liderada por Pinochet, disolvió el Congreso, prohibió los partidos políticos e instauró un régimen autoritario fascista caracterizado por la represión, la censura y las violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
Este jueves se cumplieron 52 años del derrocamiento de Salvador Allende, un hecho que sigue marcando la memoria histórica y política de Chile.
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