RDC: La ayuda humanitaria en peligro por falta de financiación internacional


En Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, tuvo lugar el jueves 27 de febrero la presentación del plan de respuesta humanitaria para 2025, con el objetivo de movilizar 2,540 millones de dólares de donantes internacionales. Sin embargo, este fondo será aún más difícil de conseguir que en años anteriores debido a la crisis financiera internacional vinculada al congelamiento de la ayuda estadounidense.

En el podio, los discursos se sucedieron y todos coincidieron en la gravedad de la crisis. Nuevas realidades, como la toma de Goma y Bukavu por el AFC/M23, un grupo armado apoyado por Ruanda, complican el trabajo de los trabajadores humanitarios en una zona extremadamente frágil.

Los bancos y aeropuertos de Goma y Bukavu cerrados, impidiendo cualquier suministro, almacenes humanitarios saqueados durante la toma de estas dos ciudades más importantes del este de la República Democrática del Congo, importantes movimientos de población, en particular hacia Burundi, que aún hoy son difíciles de medir... Estos son los principales desafíos a los que se enfrentan las ONG desde finales de enero.

Luc Lamprière, director del Foro de ONG internacionales en la RDC, recuerda: «Estamos ante una multitud de crisis al mismo tiempo. Los trabajadores humanitarios se enfrentan a dilemas constantes e imposibles: ¿cómo tratar a los heridos cuando los hospitales carecen de todo? ¿Cómo podemos prevenir un desastre sanitario cuando el cólera, el sarampión y la EPOC siguen propagándose? ¿Cómo proteger a las sobrevivientes de violencia de género y a las personas desplazadas que viven con miedo?».

¿Cómo podemos satisfacer también estas necesidades cuando falta financiación? Los anuncios de recortes presupuestarios han ido en aumento desde que se congeló la ayuda estadounidense. Joakim Vaverka, embajador de Suecia en la RDC y representante de los donantes, describe: «Nos encontramos en una situación muy grave. Al mismo tiempo, es un conflicto bastante olvidado: si se le presta más atención, podría ser una oportunidad para que los donantes aumenten su compromiso».

Más aún porque el plan de respuesta humanitaria se había elaborado sobre la base de evaluaciones realizadas en 2024, es decir, antes de la nueva crisis humanitaria que azota el Este de la República Democrática del Congo. Este plan podría por tanto ser nulo, recuerda Bruno Lemarquis, coordinador humanitario de las operaciones de la ONU en RDC, sobre todo debido a las personas desplazadas por el conflicto.

Es poco probable que los trabajadores humanitarios puedan recaudar los 2.500 millones de dólares solicitados este año. El año pasado se recaudaron 1,300 millones de dólares, en parte gracias al aporte de Estados Unidos, que cubrió el 70% del plan de respuesta humanitaria. Pero la drástica reducción de la financiación estadounidense para los programas de ayuda internacional obligará a los trabajadores humanitarios en la República Democrática del Congo a tomar decisiones, teme Bruno Lemarquis: «Aprovecharemos esta oportunidad, primero para hacer un trabajo de priorización aún más eficaz, para centrarnos realmente en las personas más necesitadas, en particular las personas desplazadas. Trabajar en la eficiencia, trabajar en la innovación».

Para el coordinador humanitario de la ONU, la mejor solución al conflicto no es la ayuda, sino una resolución del conflicto con un proceso de paz sostenible.

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