
El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó este viernes (05.09.2025) un decreto que establece una nueva designación que puede hacer el Departamento de Estado de un país "patrocinador de detenciones o arrestos arbitrarios", en un intento de ejercer presión contra naciones donde estadounidenses estén tras las rejas por situaciones que Washington considere injustas.
El Gobierno de Joe Biden (2020-2024) había emitido una acción ejecutiva similar en julio de 2022. Pero la orden ejecutiva de Trump va más allá porque ahora el secretario de Estado, Marco Rubio, tendrá la potestad de imponer sanciones a los países que sean sumados a la nueva lista, según un funcionario.
«Estamos haciendo una demarcación muy clara, pintando una línea infranqueable en la arena», dijo el oficial, que habló con la condición de mantener su anonimato para compartir información sobre el decreto antes de que fuera firmado. «A los estadounidenses no se les puede usar como fichas de canje».
El funcionario entrevistado no dijo cuán pronto el Gobierno de Trump empezará a emitir sanciones o castigos como restricciones de visados a los países que sean designados como "patrocinadores de arrestos arbitrarios".
Las autoridades de Estados Unidos no comparten públicamente información sobre sus ciudadanos que estén bajo detención en otras naciones. Pero un reporte de 2024 hecho por la Fundación Foley señala que al menos 54 estadounidenses estaban en "arresto arbitrario" o como "rehenes" en 17 países, incluyendo Irán, Rusia, Corea del Norte y Venezuela.
Paul Whelan es un exinfante de Marina que pasó más de cinco años tras las rejas en Rusia antes de ser liberado en 2024. En entrevista con la cadena 'NBC News' dijo que la orden ejecutiva le parece «un muy buen primer paso que ayudará a disuadir si es que sí lo aplican de manera correcta contra regímenes como el ruso y el chino».
Whelan dijo que el Gobierno de Trump además debiera considerar ofrecer algún tipo de compensación a personas de EE.UU. que hayan sido detenidas arbitrariamente, como pudiera ser una indemnización monetaria tomada de fondos congelados a los países designados.
«Necesitamos que haya más frenos a la toma de rehenes y también asegurarnos de que ya que estén de vuelta en casa se les cuide como debe ser», dijo Whelan. «El Gobierno estadounidense puede mejorar mucho cómo procede para ambos temas».
En julio de 2022 una orden similar fue emitida por el Gobierno de Biden, que declaró como emergencia nacional la detención injusta de estadounidenses o que éstos fueran tomados como rehenes. Con ese decreto también fue posible imponer sanciones económicas y de restricciones de visado contra ciertos individuos y organismos.
Con ese decreto igualmente el Departamento de Estado buscó crear un indicador especial contra personas de los países que tuvieran a estadounidenses detenidos injustamente, usando la letra D en las alertas sobre viajes que emite el ministerio.
La nueva orden ejecutiva, de Trump, prevé que los países enteros también puedan enfrentar penas si se considera que apoyan a grupos no gubernamentales o terroristas que tengan a estadounidenses como rehenes dentro de sus fronteras.
«Esto cambia todo en cuanto a los regímenes rebeldes y los regímenes que creen que los estadounidenses pueden ser tratados como peones», dijo el funcionario entrevistado.
Otro oficial de alto rango de la Administración dijo que la orden ejecutiva nueva permitirá al Gobierno ejercer las mismas medidas de castigo que puede establecer contra los países que designa patrocinadores de terrorismo.
«Se amplía contra quiénes podemos emplear esta herramienta», dijo. «No es necesario que seas un lugar que financia a Hamas, a Hezbolla o a Al-Qaeda, solamente se necesita que estés tratando de aprovecharte injustamente de nuestros ciudadanos».
El Gobierno de Trump, según estos funcionarios, también está sopesando que se restrinja a la gente de Estados Unidos viajar a ciertos países (actualmente las alertas del Departamento de Estado solo lo desaconsejan). En 2017, durante la primera presidencia de Trump, justamente se estableció una restricción similar contra viajes a Corea del Norte después de que muriera Otto Warmbier, un estudiante que fue detenido por intentar robarse un póster de propaganda norcoreana que fue liberado pero ya estando prácticamente en coma.
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